Ayer nos acercamos David y yo a la Reserva de Saja, en Cantabria, a disfrutar de uno de los dos permisos que solicitamos anualmente. Un día horrible en lo climatológico, a primera hora de la mañana vendaval de viento cambiante y cuando hacia las 11 amainó dejó paso a una lluvia fuerte e incesante que hizo estragos en nosotros. David cazó Rozalén en compañía de nuestro amigo Edu, y no se les dio tan mal, movieron 4-5 sordas y pudieron hacerse finalmente con una de ellas. Yo en Montabliz tan solo vi una, tres levantes y ni opción a tirar. Nos comentaban nuestros amigos cántabros que este año están especialmente inquietas, pocas dejan cumplir una buena muestra del perro, y así pudimos comprobarlo.

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